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Indice del artículo
Inmunoglobulinas
Estructura inmunoglobulinas
Función inmunoglobulinas
Causas diversidad inmunoglobulinas
Anticuerpos monoclonales producidos por hibridomas
Todas las páginas

                      Inmunoglobulinas                              

 M.Frías,  I.J. Molina, L. Castro y J. Peña

Las inmunoglobulinas son sustancias de una gran importancia en la defensa del organismo al tener la capacidad de identificar y colaborar en la destrucción de antígenos extraños al organismo. Son los principales responsables en lo que se ha venido en denominar respuesta inmune humoral, cuyo funcionamiento normal es imprescindible para la defensa de los organismos. De lo contario el individuo moriría por infecciones de todo tipo y su defecto,  es por tanto, incompatible con la vida si no se instaura un tratamiento con inmunoglobulinas.

La historia de las inmunoglobulinas arranca cuando a finales del siglo XIX, Von Behring observó que los sueros de animales que habían padecido difteria contenían sustancias que neutralizaban el efecto de la toxina diftérica. A estas sustancias se les denominó anticuerpos, debido a su capacidad de reconocer las toxinas bacterianas.

Después cuando se aplica la electroforesis al fraccionamiento de proteínas plasmáticas,  se identifican los anticuerpos como las proteínas del suero que corresponden con las γ-globulinas, quedando así asociados temporalmente, los conceptos de anticuerpo y de γ-globulina, como equivalentes (Figura 3.1). Posteriormente, se comprueba que no todos los anticuerpos migran electroforéticamente con las γ-globulinas, sino que muchos de ellos lo hacen con las globulinas α y  β por lo que Hebermans propone el término de inmunoglobulinas para designar a todas las sustancias con capacidad de anticuerpo.

Así hoy se entiende por inmunoglobulinas ciertas glicoproteínas que se producen por los linfocitos B o sus células derivadas, las células plasmáticas, y que poseen la capacidad de reconocer y unirse al antígeno que indujo su formación.

Las inmunoglobulinas se pueden encontrar bien unidas a las membranas de los linfocitos B o de forma soluble. En el primer caso actuarían como receptores para antígenos y así iniciar la activación de estos linfocitos,  mientras que en el segundo caso, cuando se encuentran solubles,  actúan neutralizando o/y colaborando en la destrucción de los antígenos. De manera sintética podríamos decir que las inmunoglobulinas son glicoproteínas con función de anticuerpo.

Se distinguen cinco clases de inmunoglobulinas: IgM, IgA, IgG, IgD e IgE, cada una de ellas con ciertas  características diferenciales (Tabla 3.1) y que estudiaremos en este capítulo comenzando por su estructura para terminar con su función.

                                                           Inmunoglobulinas                                                          

M.Frías,  I.J. Molina, L. Castro y J. Peña

Desde finales del siglo XIX, se observó que los sueros de animales que habían padecido difteria contenían sustancias que neutralizaban el efecto de la toxina diftérica. A estas sustancias se les denominó anticuerpos

Los anticuerpos que también se conocen como inmunoglobulinas son de gran importancia en la defensa del organismo al tener la capacidad de identificar y colaborar en la destrucción de antígenos extraños al mismo. Son los principales responsables en lo que se ha venido en denominar respuesta inmune humoral, cuyo funcionamiento es imprescindible para la defensa frente a microbios. Su falta hece que el individuo muera por infecciones de todo tipo y  es por tanto, incompatible con la vida si no se instaura un tratamiento adecuado.

Hoy se entiende por anticuerpos ciertas glicoproteínas que se producen por los linfocitos B o sus células derivadas, las células plasmáticas, y que poseen la capacidad de reconocer y unirse específicamente al antígeno que indujo su formación.

Además de en forma soluble las inmunoglobulinas se pueden encontrar bien unidas a las membranas de los linfocitos B. En este caso actuaría como receptores para antígenos y así iniciar la activación de estos linfocitos,  mientras que, cuando se encuentran solubles,  actúan neutralizando o/y colaborando en la destrucción de los antígenos. De manera sintética podríamos decir que las inmunoglobulinas son glicoproteínas con función de anticuerpo.

Se distinguen cinco clases o isotipos de inmunoglobulinas: IgM, IgA, IgG, IgD e IgE, cada una de ellas con ciertas  características diferenciales  y que estudiaremos en este capítulo comenzando por su estructura para terminar con su función y control genético de su síntesis.